En primer lugar tiene genes de gato (perdón, de gata), lo que la hace única a la hora de caer siempre de pie. De poder disponer de siete vidas, no se bien si a crédito o a débito. De dormir sin miramientos y con avaricia. De no dormir cuando yo lo hago, y aprovechar para pasear en la oscuridad por esa extraña bola que es mi cabeza. De arañar ese cojín de estilo árabe propiedad de mi mujer, cuyo diseño, supongo, debe indignarle dado el empeño que pone en intentar destrozarlo. De hacer todo tipo de acrobacias aéreas en el momento más inesperado. De cagar muy educadamente sin que nadie se entere. De pasar muy buenos ratos jugando con su genial amiga: la goma verde del pelo, fiel y sufrida compañera que aguanta todos sus embates y ese afán por conocer su límite de elasticidad.
En segundo lugar, Missue tiene una gran personalidad. Missue es exigente. Exige cariño. Y tiene mala hostia: a los gatos no se les debería peinar ni obligarles a tomar pastillas, me ha confesado en alguna ocasión.
Orgullosa, se ha ganado a pulso su parcela en la cama, al fin y al cabo es una mas de la familia, por lo tanto no ve correcto que todos durmamos en blando y ella no. Sería un clarísimo caso de discriminación. Cariñosa hasta el extremo, expresándolo en forma de lametones en nuestra mejilla. Caprichosa, como buena hembra, una vez a la semana come su plato "gourmet" : pollo en salsa. No tiene ningún reparo en saborear esa espesa salsa y dejar el pollo para el que guste.
En ocasiones me pregunto si ese cascabel que suena a su paso es melodía de libertad o al contrario es cadena de presidiario. Me pregunto si Missue es feliz, si no preferiría andar de picos pardos por los callejones de esta sucia ciudad, rebuscando en la basura o cazando ratoncillos. Si por su cabeza de gata no pasan ideas de conocer a un apuesto aristogato, enamorarse de él y tener una camada de gatitos a la que transmitir toda su cultura felina. Pero Missue se detiene ante mi, y me arranca de mis elucubraciones de un zarpazo. Me mira... y guiña un ojo. Es su forma de decirme que si, que campa a sus anchas.
Es dueña de sus actos y manda en su territorio. No tiene inconveniente en actuar como le place en cualquier momento, ni prejuicios culturales que la hagan cabilar.
Este es su mundo y goza en él.
Missue lo tiene claro: es la puta ama.

2 comentarios:
Nene, me ha encantado
y no tesocurra llevarle la contraria .-)
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