sábado, 15 de noviembre de 2008

No reciclamos ni una mierda


Esa es la conclusión a la que he llegado tras realizar un pequeño estudio del asunto. En mi casa jamás se ha reciclado nada de la basura que producíamos, exceptuando aquellos envases de cristal de la coca-cola y la fanta, que devolvías al tendero pagándote éste un duro por ellos. En aquellos años, los ochenta, el reciclaje se basaba en esta acción, y en el trabajo que realizaban algunas personas como aquel famoso cartonero, que recojía todas las cajas que se amontonaban en frente de las droguerías y los ultramarinos, y el típico chatarrero que se llevaba todo trasto metálico inservible para venderlo al peso. Años después se instalaron en mi barrio contenedores de color verde con un agujerito donde podías introducir todo ese vidrio que el tendero ya no te pagaba. Cuando nos acordábamos lo tirabamos allí. Si no, pues iba de cabeza al contenedor de basura de toda la vida. Posteriormente se instalaron contenedores azules, amarillos, grises... Daban colorido al barrio, porque otra cosa... En alguna ocasión creo haber propuesto en casa el ponernos al día con el reciclaje de la basura, pero mi madre no estaba muy por la labor de tener varios cubos de basura en casa, no había espacio suficiente. No quise insistir y continué de la misma forma. Años después y por motivos laborales me vi metido de lleno en el tratamiento de residuos a nivel industrial. Me di cuenta de lo sencillo que era reciclar y la cantidad de toneladas de material que se podían reutilizar. Es más, hasta se obtenían beneficios realizando una correcta gestión. Pero fué hace un año cuando lo apliqué realmente a escala del hogar. Gracias al que era mi compañero de piso. El siempre había reciclado y me enseñó que no es tan dificil hacerlo. Simplemente debíamos utilizar una bolsa para basura orgánica y otra para los envases. El vidrio, el papel y el cartón lo dejabamos a parte en la galería. No es tan complicado. Tirando la basura orgánica y los envases a diario, y papel, cartón y vidrio semanalmente era más que suficiente, no se ocupaba mucho espacio en casa. Desde entonces lo aplico y hoy en dia lo reciclo todo. Llegamos ahora al fondo de la cuestión. En mi casa salen las siguientes cifras: por cada bolsa de basura orgánica producimos tres bolsas de envases. Sin embargo, yo me acerco a los contenedores y, lo primero, es que hay un contenedor de envases por cada tres de basura orgánica (debería ser al contrario, hoy en día todo viene envasado), y , lo segundo, es que ese contenedor de envases está practicamente vacio mientras que en el de orgánica te asomas y hay de todo, incluyendo cartón y vidrio. Yo también pequé en mi momento. Las claves del asunto pienso que residen en la falta de información que recibimos los ciudadanos respecto al reciclaje, en la educación que hemos recibido, vacía en ocasiones de una cultura ecológica, y en lo cómodos que somos, puesto que cuesta mucho menos meter toda la basura en la misma bolsa que marearse un poco la cabeza. En definitiva: no reciclamos ni una mierda. En el resto de Europa nos llevan años luz en este asunto, la gente esta más concienciada, pero bueno, poco a poco. En unas cuantas generaciones los pillamos, al menos, los contenedores de colorines ya los tenemos...

jueves, 13 de noviembre de 2008

DNI electrónico

Ya me siento ciudadano del siglo XXI. Las nuevas tecnologías han entrado en mi cartera cual manada de moscas en pleno verano ante una ventana abierta. Es más, me siento como un cyberciudadano digno de entrar en aquel "Mundo feliz" de Aldous Huxley. Solo hubiesen superado este bienestar que corre por mis venas si me hubiesen tatuado un código de barras que me identificase en el carrillo derecho del culo. Y es que, hoy, ya tengo mi nuevo DNI electrónico. Juro presentarlo hasta para adquirir una barra de pan. Me ha salido gratis, por ser cambio de domicilo y no estar caducado el anterior. Estas cosas me enternecen, puesto que en los tiempos que corren se pagan tasas hasta por suspirar. Bueno, las fotos me costaron cinco euros, y encima salgo feo, con cara típica de carnet. Ya que te toman las huellas digitales, digo yo que poco les costaría tener una cámara digital en la comisaría y sacarte la foto allí mismo. Propongo.
Desde la última vez que renové he notado muchos cambios positivos. En primer lugar no he tenido que hacer cola. Me dieron cita por la mañana y me cogieron a la hora acordada por la tarde. La última vez perdí dos mañanas. Una para coger cita y otra para realizar el trámite. El carnet me lo entregaron en el acto. La última vez tuve que esperar un mes, identificándome durante ese periodo con aquel puñetero cartoncito-resguardo que no te valía para pagar con tarjeta ni para poder viajar al extranjero. La huella te la toman digitalmente mediante un escaner láser. Atrás quedó aquella tinta negra que no se iba en una semana.

Con el nuevo carnet se pueden realizar ciertos trámites a través de tu ordenador. Para ello, eso sí, debes disponer de un lector de DNI que te sale por unos 30 euros. O sea, que te tocas los cojones Andrés. Según me comento el funcionario se puede realizar la declaración de la renta, consultar la vida laboral, comprobar los puntos del carnet de conducir, inscribirse en oposiciones, etc... Digo yo que funcionará. Ya lo comprobaré.

Siempre he sido una persona escéptica ante el valor de un documento que me identifique. De hecho he pasado años con mi carnet caducado. Sencillamente nunca lo llevaba encima. Pensaba que en el caso de tener que identificarme hay una huella digital que me representa y multitud de gente que me conoce, no creo que hubiese tenido problema. Por lo visto una multa me hubiese caido, algo que ignoraba. Todo cambia cuando empiezas a viajar, te das cuenta que fuera de tu entorno si que te paran y te preguntan quién coño eres en todas las fronteras. Incluso en las de la unión europea me han parado. Debo tener cara de sospechoso. Encima ahora de Bilbao.

Algo que me incordia es el hecho de tener tantos documentos: DNI, pasaporte, tarjeta sanitaria... ¿no podrían simplificarse todos en uno? Y luego otro incordio, cada vez que cambias de comunidad autónoma debes renovar tarjeta sanitaria. ¿no bastaría con que te designasen médico y ya está?

Sin duda estamos avanzando en todos los medios que nos identifican como ciudadanos de una región, los trámites con la administración son cada vez menos enfarragosos, cada vez tienen más información nuestra, lo que me arrastra a pensar que cada vez nos tienen más agarrados por los huevos. (Que lejos queda ya aquella época en la que ibamos en taparrabos y nos identificabamos olfateándonos los unos a los otros)

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Osos en Pirineos

He de reconocer que he tenido que meditar algo acerca de este polémico tema. Hace unos días escuchamos en la televisión que había sido divisado un oso pardo en Pirineos. Por lo visto quedan alrededor de unos veinte en toda la cadena montañosa. Su número ha sido diezmado en los dos últimos siglos mediante la acción de cacerías sin control. El oso, al igual que el lobo, ha sido siempre demonizado, tanto por el peligro que puede suponer para el ganado, como para el propio hombre, en el caso de cruzarse en su camino. En el año 2006 el gobierno francés realizó una suelta de cinco ejemplares de esta especie. De vez en cuando tienen algún encontronazo con el ser humano. Y entonces salta la noticia y vuelve la polémica. Discutiendo con mi mujer opté por una posición anti-oso. Consideraba una aberración soltar a un animal tan peligroso en una zona turística por excelencia. Yo, de hecho, suelo ir a Pirineos a practicar montañismo, y me pongo en la situación de que, andando por esos parajes tan escarpados y solitarios, te aparezca uno de estos plantígrados con ganas de mambo. No me gustaría nada, sinceramente. Ella, por su parte, indignada, me dijo que era un hipócrita, que salía a divertirme al medio natural pero sin ningún tipo de consideración hacia él. ¿Entonces que debemos hacer? Me preguntó ¿Matar a todos los animales que puedan representar un peligro para los domingueros que salís al monte?¿matamos a los osos, los jabalís, los alacranes, arañas, avispas, serpientes y otros bichos que os puedan hacer pupa? Cuando tiene la razón, he de dársela. Mi postura inicial era totalmente hipócrita y desconsiderada. Si vas a Pirineos con la intención de esquiar, practicar alpinismo o cualquier otro deporte vinculado a esta agreste zona, y te sale un oso y te come: te jodes. ¿No quieres deportes de riesgo?, ¿no te enfrentas a multitud de peligros como caidas, avalanchas e hipotermias? Pues lo único que tienes que hacer es sumar un riesgo más: el oso pardo. Porque si para poder salir al monte a esquiar o a andar tranquilo es necesario matar a todo bicho vivo que pueda representar un peligro, apaga y vamonos.¿Deberíamos entonces controlar todos los riesgos a los que te expones al salir a la montaña?¿Que sería lo siguiente?¿Escaleras mecánicas para subir a los tresmiles del pirineo? Tanta comodidad crea sarpullido.
Si vas a Pirineos con la intención de cazar, y te sale un oso y te come: te jodes más todavía. Tú llevas un arma y te cargas a seres indefensos para luego colgar sus cabezas de tu salón. Eres el culmen del mal gusto, tanto a la hora de elegir afición como en el aspecto decorativo. La caza como medio de subsistencia la admito. La caza como gusto por la sangre me parece aberrante.

Estamos acostumbrados a lo fácil. A lo seguro. Nos olvidamos que el medio natural, nuestro medio natural, es duro y lleno de peligros. Lo hemos humanizado tanto que se nos ha olvidado ya. Y seguimos en nuestro afán de humanizar, introduciéndonos en los pocos santuarios naturales que todavía nos quedan, en este caso humanizar para comodidad del turista, humanizar aunque sea a costa del oso pardo del Pirineo.
A partir de hoy apoyo toda reintroducción de cualquier especie en su medio natural. Y si son especies que comen snowboarders, mejor.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Obama


Ale. Ya es presidente. ¿Y ahora qué? Nos han estado metiendo a Obama durante los últimos meses hasta en la sopa, moldeándolo como el abanderado de un nuevo mundo, de una nueva forma de practicar política, de exterminador de los graves problemas sociales y económicos por los que atraviesa su pais. Pues bien , partiendo del axioma de que todo presidente de los Estados Unidos de Norteamerica es un mal bicho, opto por no creerme nada. Las masacres continuarán en Irak y Afganistán. Continuarán en su papel de polis del mundo y poseedores de la verdad divina. Continuarán creyéndose que su forma de gobierno y su cultura son las más avanzadas. Continuarán desbordando arrogancia. Los negros del Bronx seguirán pegándose tiros tras haberse fumado una pipa de crack en honor del nuevo elegido. Continuarán con su sistema de castas, si, de castas, y nos restregarán lo bien que se lo pasa la casta superior en esas series que emite la Fox (zorra). No mola mostrar al mundo la vida de un parado de clase media baja que vive en los suburbios de una gran ciudad. O de un adolescente cuyo futuro pasa por una de esas prisiones federales tan chachis donde se hace culturismo. Que no me desintegren mi única neurona con marketing barato, porque no me creo una mierda. Todo va a seguir igual con Obama. Con estos comentarios no quiero mostrarme antiamericano, reconozco que han aportado muchas cosas buenas a la humanidad, pero es que su prepotencia y su forma de tratar al resto del mundo como si fuésemos niños a los que poder engañar facilmente me remuerde las almorranas. Si yo hubiese sido norteamericano, ayer me hubiese pasado mi derecho al voto por el forro de los testículos, porque sinceramente ni el uno , ni el otro, me terminan de convencer. El poder termina pudriendo. Suerte, Obama.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Adicto


Si. Ya lo se. Es perjudicial para la salud. Estoy en una posición privilegiada para poder contraer cualquiera de las tropecientas mil enfermedades asociadas al consumo de tabaco. Pero fumo. Es una triste realidad. Soy adicto a la nicotina y reconozco que harían falta muchos parches, pipas (de girasol, no de Sherlock Holmes) y paredes contra las que romperme la cabeza para poder abandonar este maldito vicio. ¿Como me enrolé en las hordas de la liga tabaquista? Fácilmente. A la edad de 19 años, en la universidad, a la hora de tomar el cafetito de después de clase. Alguien me ofreció un cigarrillo y lo acepté. Aquello se convirtió en un rito: café y cigarrillo. Después vinieron los de acompañamiento de cubata, el de después de cada comida, el de después de un kiki, el de mientras hago caca, el de recién levantado, el de mientras me afeito, ... Hasta ahora. Paquete diario. Dos euros sesenta y cinco céntimos por cada veinte cilindros de hierba seca aderezados con un estudiado tratamiento químico que hacen que tu cuerpo suspire por ellos. Saquemos cuentas: 2,65 € x 365 días = 967,25 € / año. Madre mía. No quiero ni pensarlo. Prefiero huir de esta realidad económica. La adicción al tabaco tiene un alto porcentaje de adicción psíquica, es una droga social y de rutinas. Por lo visto el sindrome de abstinencia a la nicotina suele pasar rápidamente. Pero el tema es pasarlo. Supongo que algún día deberé enfrentarme al reto de abandonarlo para siempre. Tengo muchos motivos para hacerlo, pero ninguno lo suficientemente fuerte hasta el momento que me haya llevado a decidirme. Lo pasaré mal, pero no me quedará mas remedio. Hasta entonces continuaré arruinando mi organismo, y engordando las cajas de caudales de las grandes multinacionales del tabaco, que hasta el momento salen impunes de todo el estrago que provocan. Al fin y al cabo dejan mucha pasta a los estados en concepto de impuestos. Esa pasta sirve para hacer carreteras. Y Expos en Zaragoza. No es justo. Al menos deberían levantar un monolito aderezado con una placa conmemorativa en la que se leyese :
"El 25% de esta exposición universal fue sufragada por todos esos españoles que se dejan el pecho a diario a golpe de cigarrillo. Descansen en paz los que cayeron por el camino". Si, vale, tampoco es justo. Porque la sanidad pública tiene también cantidad de gastos derivados del tratamiento a pacientes con enfermedades provocadas o agravadas por su adicción al tabaco, o en terapias para intentar desenganchar a los fumadores. Entonces no lo entiendo. ¿Dónde está el negocio?

Sin duda es esta una cuestión con muy malos humos. Se mire por donde se mire y se le den las vueltas que se le den, este es un mal vicio. Os dejo. Voy a fumarme un cigarrillo.

martes, 7 de octubre de 2008

Missue

Missue campa a sus anchas. Cumple con todos los requisitos necesarios para poder hacerlo.

En primer lugar tiene genes de gato (perdón, de gata), lo que la hace única a la hora de caer siempre de pie. De poder disponer de siete vidas, no se bien si a crédito o a débito. De dormir sin miramientos y con avaricia. De no dormir cuando yo lo hago, y aprovechar para pasear en la oscuridad por esa extraña bola que es mi cabeza. De arañar ese cojín de estilo árabe propiedad de mi mujer, cuyo diseño, supongo, debe indignarle dado el empeño que pone en intentar destrozarlo. De hacer todo tipo de acrobacias aéreas en el momento más inesperado. De cagar muy educadamente sin que nadie se entere. De pasar muy buenos ratos jugando con su genial amiga: la goma verde del pelo, fiel y sufrida compañera que aguanta todos sus embates y ese afán por conocer su límite de elasticidad.

En segundo lugar, Missue tiene una gran personalidad. Missue es exigente. Exige cariño. Y tiene mala hostia: a los gatos no se les debería peinar ni obligarles a tomar pastillas, me ha confesado en alguna ocasión.
Orgullosa, se ha ganado a pulso su parcela en la cama, al fin y al cabo es una mas de la familia, por lo tanto no ve correcto que todos durmamos en blando y ella no. Sería un clarísimo caso de discriminación. Cariñosa hasta el extremo, expresándolo en forma de lametones en nuestra mejilla. Caprichosa, como buena hembra, una vez a la semana come su plato "gourmet" : pollo en salsa. No tiene ningún reparo en saborear esa espesa salsa y dejar el pollo para el que guste.
En ocasiones me pregunto si ese cascabel que suena a su paso es melodía de libertad o al contrario es cadena de presidiario. Me pregunto si Missue es feliz, si no preferiría andar de picos pardos por los callejones de esta sucia ciudad, rebuscando en la basura o cazando ratoncillos. Si por su cabeza de gata no pasan ideas de conocer a un apuesto aristogato, enamorarse de él y tener una camada de gatitos a la que transmitir toda su cultura felina. Pero Missue se detiene ante mi, y me arranca de mis elucubraciones de un zarpazo. Me mira... y guiña un ojo. Es su forma de decirme que si, que campa a sus anchas.
Es dueña de sus actos y manda en su territorio. No tiene inconveniente en actuar como le place en cualquier momento, ni prejuicios culturales que la hagan cabilar.
Este es su mundo y goza en él.
Missue lo tiene claro: es la puta ama.