
Esa es la conclusión a la que he llegado tras realizar un pequeño estudio del asunto. En mi casa jamás se ha reciclado nada de la basura que producíamos, exceptuando aquellos envases de cristal de la coca-cola y la fanta, que devolvías al tendero pagándote éste un duro por ellos. En aquellos años, los ochenta, el reciclaje se basaba en esta acción, y en el trabajo que realizaban algunas personas como aquel famoso cartonero, que recojía todas las cajas que se amontonaban en frente de las droguerías y los ultramarinos, y el típico chatarrero que se llevaba todo trasto metálico inservible para venderlo al peso. Años después se instalaron en mi barrio contenedores de color verde con un agujerito donde podías introducir todo ese vidrio que el tendero ya no te pagaba. Cuando nos acordábamos lo tirabamos allí. Si no, pues iba de cabeza al contenedor de basura de toda la vida. Posteriormente se instalaron contenedores azules, amarillos, grises... Daban colorido al barrio, porque otra cosa... En alguna ocasión creo haber propuesto en casa el ponernos al día con el reciclaje de la basura, pero mi madre no estaba muy por la labor de tener varios cubos de basura en casa, no había espacio suficiente. No quise insistir y continué de la misma forma. Años después y por motivos laborales me vi metido de lleno en el tratamiento de residuos a nivel industrial. Me di cuenta de lo sencillo que era reciclar y la cantidad de toneladas de material que se podían reutilizar. Es más, hasta se obtenían beneficios realizando una correcta gestión. Pero fué hace un año cuando lo apliqué realmente a escala del hogar. Gracias al que era mi compañero de piso. El siempre había reciclado y me enseñó que no es tan dificil hacerlo. Simplemente debíamos utilizar una bolsa para basura orgánica y otra para los envases. El vidrio, el papel y el cartón lo dejabamos a parte en la galería. No es tan complicado. Tirando la basura orgánica y los envases a diario, y papel, cartón y vidrio semanalmente era más que suficiente, no se ocupaba mucho espacio en casa. Desde entonces lo aplico y hoy en dia lo reciclo todo. Llegamos ahora al fondo de la cuestión. En mi casa salen las siguientes cifras: por cada bolsa de basura orgánica producimos tres bolsas de envases. Sin embargo, yo me acerco a los contenedores y, lo primero, es que hay un contenedor de envases por cada tres de basura orgánica (debería ser al contrario, hoy en día todo viene envasado), y , lo segundo, es que ese contenedor de envases está practicamente vacio mientras que en el de orgánica te asomas y hay de todo, incluyendo cartón y vidrio. Yo también pequé en mi momento. Las claves del asunto pienso que residen en la falta de información que recibimos los ciudadanos respecto al reciclaje, en la educación que hemos recibido, vacía en ocasiones de una cultura ecológica, y en lo cómodos que somos, puesto que cuesta mucho menos meter toda la basura en la misma bolsa que marearse un poco la cabeza. En definitiva: no reciclamos ni una mierda. En el resto de Europa nos llevan años luz en este asunto, la gente esta más concienciada, pero bueno, poco a poco. En unas cuantas generaciones los pillamos, al menos, los contenedores de colorines ya los tenemos...



