
Ale. Ya es presidente. ¿Y ahora qué? Nos han estado metiendo a Obama durante los últimos meses hasta en la sopa, moldeándolo como el abanderado de un nuevo mundo, de una nueva forma de practicar política, de exterminador de los graves problemas sociales y económicos por los que atraviesa su pais. Pues bien , partiendo del axioma de que todo presidente de los Estados Unidos de Norteamerica es un mal bicho, opto por no creerme nada. Las masacres continuarán en Irak y Afganistán. Continuarán en su papel de polis del mundo y poseedores de la verdad divina. Continuarán creyéndose que su forma de gobierno y su cultura son las más avanzadas. Continuarán desbordando arrogancia. Los negros del Bronx seguirán pegándose tiros tras haberse fumado una pipa de crack en honor del nuevo elegido. Continuarán con su sistema de castas, si, de castas, y nos restregarán lo bien que se lo pasa la casta superior en esas series que emite la Fox (zorra). No mola mostrar al mundo la vida de un parado de clase media baja que vive en los suburbios de una gran ciudad. O de un adolescente cuyo futuro pasa por una de esas prisiones federales tan chachis donde se hace culturismo. Que no me desintegren mi única neurona con marketing barato, porque no me creo una mierda. Todo va a seguir igual con Obama. Con estos comentarios no quiero mostrarme antiamericano, reconozco que han aportado muchas cosas buenas a la humanidad, pero es que su prepotencia y su forma de tratar al resto del mundo como si fuésemos niños a los que poder engañar facilmente me remuerde las almorranas. Si yo hubiese sido norteamericano, ayer me hubiese pasado mi derecho al voto por el forro de los testículos, porque sinceramente ni el uno , ni el otro, me terminan de convencer. El poder termina pudriendo. Suerte, Obama.

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